Luego de un largo día, lo más esperado es llegar a un lugar confortable como el hogar y, por supuesto, tomar una agradable ducha caliente para relajar el cuerpo y la mente. Pero, ¿sabías que una ducha caliente beneficia más que tu higiene? Sí, la ducha caliente también puede estimular al cuerpo a liberar mayor cantidad de endorfinas y oxitocina, sustancias que permiten aliviar la ansiedad, mejorar el sueño y prevenir los dolores de cabeza, provocado por constantes presiones.

A veces de las cosas más simples que podemos hacer desde casa, son las más favorables para no nosotros y las desconocemos por completo. Por ejemplo, una de las principales ventajas de la ducha de agua caliente o tibia, es la capacidad de relajación que ésta proporciona al cuerpo para liberarlo de tensión muscular. Además, de su función terapéutica para desintoxicar el organismo y aumentar la fortaleza del sistema inmunológico, añadiendo sal de Epsom en una de las sesiones.

Un día duro de trabajo y travesía, de estar mucho tiempo de pie y mucho tiempo sentado, son desfavorables para la circulación sanguínea. Existen ejercicios de relajación para estimular la circulación. Ahora, si no hay tiempo para realizar estos ejercicios; el sumergir el cuerpo en agua con una temperatura mayor a la corporal, al término tibia, es una especie de ejercicio para la estimulación de la circulación en la sangre y reducir la presión sanguínea, pues el agua genera presión física sobre el cuerpo, aumentado la capacidad del corazón para que trabaje mejor.

Ahora bien, aquellos kilos de más que se pretendan bajar, también puede ayudarnos el agua caliente. Investigaciones sugieren que las personas que toman duchas regulares con agua caliente, tienen grandes posibilidades de reducir el nivel de azúcar en el organismo. Además, se ha demostrado con dichas investigaciones que las sesiones de 20 a 30 min en baños con agua tibia durante 6 días, ayudan a bajar hasta 2 kilos al mes. Esto es producto de la liberación de grasas a través de la sudoración que provoca el vapor del agua. Incluso, ayuda a una mejor limpieza, ya que al abrirse los poros, se ha más fácil no solo eliminar las grasas, sino también las impurezas y residuos que se acumulan en la piel, dando como resultado una piel más limpia y radiante.

Los baños con agua caliente, no solo benefician a tu piel, tu cerebro o tu corazón, sino también a tus vías respiratorias. El vapor del agua caliente, puede ayudarte a eliminar mucosidad acumulada en tus vías respiratorias como la nariz o la garganta. Por lo cual, si tienes algún episodio de tos que no ha desaparecido, las sesiones regulares con las duchas de agua caliente son una buena alternativa para lidiar con este problema. Además, de aliviar los síntomas de resfriados y reponer las energías que tu cuerpo pierde por el desgaste diario.

Recuerda que la belleza comienza desde adentro; si te sientes bien por dentro, te verás bien por fuera. Es por ello, que añadir a tu rutina una buena ducha con agua caliente, será beneficioso tanto para tu bienestar como para tu físico. El agua caliente puede ayudarte a conciliar mejor el sueño mediante la relajación, a mantenerte en forma mediante la liberación de tensión, a sentirte más en calma mediante una presión estable. Aun así, toma en cuenta que todo en exceso es malo, por lo que asegúrate de no tomar baños de más de 20 min, ya que corres el riesgo de deshidratarte por transpiración. Si sabes que padeces de algún problema cardíaco, consulta a tu médico.

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